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Mi Voto Cuenta.

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Imagínese que usted acaba de comprar su primera casa en una comunidad de condominios e inmediatamente solicita en la oficina de la asociación una copia de la reunión prevista de la Directiva. Usted quiere asistir y participar – usted quiere que su voz se escuche. De inmediato descubre que la Directiva está votando para nuevas disposiciones de la asociación. O sea, cambios en los documentos que afectan a los propietarios de las unidades sin darles la oportunidad a ellos la oportunidad a opinar sobre los cambios. La Directiva tomó un voto decisivo e inmediatamente la reunión se suspendió. Un mes pasa y usted recibe una carta de la asociación solicitando su voto para modificar los documentos que gobiernan la comunidad cual carta indica que la ausencia de su voto es lo mismo que un voto “sí.” ¿Es esto legal?

Desde el punto de vista de los miembros, una comunicación como la descripta arriba, corre el riesgo que el miembro se sienta coaccionado y mentido, o peor todavía, engañado en pensar que después de todo, su voz y su participación no cuentan, así que la ausencia de su voto será lanzado como un voto “sí.”

Sin embargo, desde la perspectiva de la Junta, podría ser simplemente una mala interpretación de las reglas o un esfuerzo para promover el voto. La intención de la Junta no intento engañar o mentir a los miembros. Sin el voto de la membresía, no se puede tomar ventaja de los cambios en el estatuto. Por ejemplo, la incorporación de una restricción de alquiler para evitar que la comunidad se convierta en cuerno de la abundancia de un inversor. Después de todo, hay personas que ni en las elecciones nacionales ejercen el derecho al voto.

Entonces, ¿que se puede deducir de todo esto? Como miembros de la comunidad, deben de participar cada oportunidad que se presente; deben de ejercer su derecho a votar cuando su voto es necesario, incluso aunque su voto sea un “no.” Es mejor expresar un voto que permanecer en silencio. En lo que respecta a la Junta, es ineludible asegurarse que todos los Directores comprenden perfectamente qué es lo que está permitido y no permitido hacer o comunicar a los miembros para que la gestión no sea mal interpretada ¿Cómo se logra eso? Tomando una clase de certificación de la Junta, consultando con el abogado de la Asociación, y leyendo los estatutos que rigen una comunidad de condominios.

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